🔛 El próximo 10 de marzo será la gran noche de los Premios Óscar. Los nominados fueron anunciados recientemente, y ahora es tiempo de reflexión para los académicos. Me disculparán los cinéfilos si no soy precisa al nombrar este tiempo que transcurre desde el anuncio de los nominados hasta el cierre de la votación. La cuestión es que en esta edición la película del director Juan Antonio Bayona, “La Sociedad de la Nieve”, es una de las nominadas a mejor película internacional. Si aún no han visto la película, es probable que sí estén familiarizados con esta increíble historia a través de sus muchas adaptaciones, libros o entrevistas a los supervivientes uruguayos.

Yo sí la vi. Lo cierto es que “J” consiguió dejarme en un estado de contención emocional durante las 2 h 24 m. Solo podía estar incorporada y mirar. A pesar de que conocía todo el argumento y lo que sucedería en cada momento, estuve con la respiración contenida toda la película. Es maravilloso cómo este director nos sumerge en la tragedia vivida por esos muchachos.

Lo que sucedió en los Andes, ustedes ya lo saben. Estos héroes pasaron instantáneamente de la felicidad absoluta a una desolación aterradora. La vida les puso un gran desafío. Un giro inesperado que les dejó rodeados de muerte y hielo. Sin embargo, con el agarre a la vida de los veinte años, convirtieron ese desafío en una gran oportunidad, para asombro del resto del mundo. ¿Oportunidad? Imagino que alguno de ustedes debe estar pensando: ¡Pero qué oportunidad puede traer una tragedia de este calibre!

LA DECISIÓN

Más allá de opiniones, esos muchachos tomaron una decisión crucial: ¡Decidieron no ser espectadores de lo que les estaba sucediendo! ¡Decidieron ser los protagonistas! Y afrontaron ese enorme e inesperado desafío como una gran oportunidad para ser más solidarios, más valientes e ingeniosos.

“En los Andes, a -20 °C, no había tiempo para llorar”

“En los Andes, a -20 °C, no había tiempo para llorar” he podido escuchar a alguno de sus supervivientes. Ellos decidieron ponerse en marcha, actuar, mantener una actitud positiva, cultivar la esperanza, experimentar, volver a experimentar y volver a experimentar. Ellos decidieron persistir en el esfuerzo, la creatividad y la solidaridad.

Si me permiten un doble salto mortal, ¿cuántas veces en nuestro entorno laboral nos encontramos con desafíos inesperados que NO elegimos? ¡Seguro que muchas veces! Y es que el mismo mundo de hoy ya es un desafío en sí mismo. Los profesionales, sea el sector que sea, nos enfrentamos a un momento donde más que nunca nos debemos enfocar a construir el futuro que queremos, a pesar de la fragilidad del mundo, de los cambios tecnológicos que irrumpen a la velocidad de la luz y de las noticias desalentadoras que nos llegan por las crisis sociales, económicas y medioambientales.

LA PREGUNTA

Llegados a este punto, a mí me gustaría hacerles a todos ustedes una pregunta:

¿Qué rol quieren tener en este desafío de construir un mejor futuro? ¿Espectador o protagonista?

La innovación genera ilusión y miedo a la vez. ¡Seguro que me lo han leído alguna otra vez! Pero creo que no hay más opción que empezar a actuar y construir nosotros mismos ese futuro que queremos. Y qué maravilla poder hacerlo instalados en la OPORTUNIDAD y no en la TRAGEDIA.

Es cierto que cada persona visualizará un mundo futuro algo distinto. Yo, me uno a aquellos y aquellas que anhelan un futuro más humano y justo, regido por estos principios. ¡Y estoy decidida a actuar y contribuir en esta construcción!

EL CAMINO

Personalmente, podríamos comenzar reflexionando sobre nuestras cualidades únicas que pueden contribuir al desafío de crear un mejor futuro. Reconocer nuestras fortalezas es el primer paso. Abordar nuestros desafíos desde una perspectiva de oportunidad es el segundo. Y poner en marcha nuestras fortalezas de manera colaborativa y creativa para innovar y generar cambios positivos es lo que ya deberíamos estar haciendo.

Poner en marcha nuestras fortalezas de manera colaborativa y creativa para innovar y generar cambios positivos es lo que ya deberíamos estar haciendo

La innovación requiere de la interacción y el esfuerzo conjunto. El poder de la colaboración estratégica en la innovación radica en la suma de las aportaciones individuales, la cual se convierte en un motor para la transformación. ¡Necesitamos a todas las personas! ¡Cada una es valiosa y todas tenemos el potencial de contribuir significativamente!

Este es el camino. El Destino, pónganlo ustedes.

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