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Design Thinking, construir sobre las ideas de los demás

Hace unas semanas, el equipo de la Fundació Factor Humà me propuso escribir un artículo comentando la conferencia que el Dr. Franc Pontí impartió en el «Espacio Factor Humà 2017: Creando organizaciones transformadoras».

Así que me puse manos a la obra teniendo claro que tenía que hacer lo que hacemos tantas veces en Design Thinking: Construir sobre las ideas de los demás.

Así pues, comparto aquí también con vosotros las ideas principales de ese artículo que son fruto de la experiencia de los Proyectos de #Innovación centrados en lo #Humano que desarrollamos en Monday Happy Monday con y para nuestros clientes.

¿Por qué es necesario un método para abordar la innovación en las organizaciones?

Es ya una evidencia que el mundo VUCA ha permeado en la gran mayoría de las organizaciones y, por lo tanto, son muchas las que arrancan con frecuencia proyectos de innovación en pro de su supervivencia o, aún mejor, en pro del éxito sostenido. Los problemas que los profesionales tenemos que resolver y las soluciones innovadoras que debemos crear e implementar son cada vez más complejas y, en muchos casos, no existen referentes en los que nos podamos inspirar. El conocimiento y la experiencia que residen en el interior de la organización ya no son suficientes y se impone apostar por un método que nos acompañe, nos guíe y nos inspire hacia soluciones usables y novedosas.

La palabra «Método» tiene su origen en el latín  methodus que significa el camino a seguir. Eso es justamente el DT: una serie de etapas que hay que seguir y un conjunto de herramientas fiables gracias a las cuales llegaremos a esos descubrimientos clave que nos van a permitir crear propuestas de valor creativas y relevantes. Y, muy importante, eliminando la subjetividad del equipo que hace el camino.

Las personas como eje y punto de partida del proceso

DT pone a los usuarios en el centro de su diseño. Las necesidades profundas del usuario/cliente/empleado son el punto de partida del proceso. Ellos son los protagonistas y, al igual que los diseñadores, tendrán, cada vez que los incorporemos en el proceso, un rol activo, crítico y pensante.

Esto supone que por parte del equipo de diseño se debe estar dispuesto a las siguientes cuestiones:

¿DT es un método o ya es una cultura?

Son muchas las veces que nos planteamos si esta manera de innovar va más allá de un método y si en algunas organizaciones este modo de abordar los retos se ha interiorizado y forma ya parte de la cultura. Ahora bien, lo que sí es seguro es que un proceso de innovación con DT debe venir acompañado de una serie de pilares culturales esenciales que se deben dar y garantizar en las organizaciones para asegurar el buen desarrollo del proceso. Así pues, listo a continuación una serie de intangibles que desde mi experiencia son clave:

El pensamiento de diseño es apasionante y desde que lo descubres ya no puedes abordar ningún problema de otro modo.

La sensación de pasar de no-saber a sí-saber por dónde pueden ir las claves de la solución, es mágica. Y la satisfacción de ver cómo una idea va evolucionando y se hace tangible, engancha. Y finalmente, como dice el Dr. Franc Ponti innovar es hacer rentables nuestros sueños.